ESCAPE YOUR WORLD ¡Te compartimos 5 motivos para visitar Bali!

ESCAPE YOUR WORLD  ¡Te compartimos 5 motivos para visitar Bali! | Castellamare MX

Destino soñado por millones de viajeros de todo el mundo, la provincia indonesia de Bali es uno de los lugares más visitados y mejor valorados, no solo de este exótico y mágico país, sino de todo el Sudeste Asiático.

¡Descubre el lugar que es la joya más brillante del Índico!

1. Las playas de Bali

En Bali hay multitud de playas y calas poco conocidas. Las más importantes se localizan en la parte sur de la isla y en ellas hay opciones para el disfrute de todo tipo de viajeros, desde los que prefieren unas vacaciones de descanso, con un buen libro como compañía, oyendo como fondo el sonido de las olas, hasta los que les gustan unas vacaciones llenas de actividades deportivas, música y fiesta. Cada una de las playas posee su propio encanto y aunque se han hecho diferentes clasificaciones para ordenarlas por belleza, importancia, calidad, actividades deportivas, etc., el mejor consejo al viajero es que visites cuantas más playas pueda.

2. La naturaleza más impactante

Fuego en sus volcanes, aguas cristalinas, suaves brisas orientales en la isla de los mil templos, un auténtico paraíso tropical rodeado por montañas volcánicas en el corazón del archipiélago indonesio… Esto es Bali, que, junto con Java y Lombok, es una de las islas más turísticas de Indonesia. Este país está formado por más de diecisiete mil islas, en las que podemos encontrar de todo: volcanes, playas e islas paradisíacas, diferentes religiones y templos, un fondo marino bastante bien conservado y paisajes que no somos capaces de imaginar.

A Bali se la conoce como “la isla de los dioses” y es un destino ideal para los viajeros, procedentes de todo el mundo, que encuentran en este paraíso tropical un lugar de ensueño de hermosas playas con aguas cálidas y azules y de grandes plantaciones de arroz. La cultura, religión y la forma de vida del pueblo balinés está estrechamente ligada a la naturaleza, lo que se percibe fácilmente en cuando abandonamos las playas y lugares turísticos de la costa y nos adentramos en sus pequeños pueblos o templos del interior. Podemos asomarnos a sus puentes y descubrir ríos que transcurren por profundos desfiladeros, mientras que, si levantamos la cabeza, nos quedamos atónitos al ver un paisaje de selva que nos dejará sin habla. Otro de los mayores atractivos de Bali son sus preciosas terrazas y campos de arroz, cuyos colores verdes se intensifican con la salida del sol, o los magníficos volcanes, como el Bratan y el Agung, que se pueden observar desde diferentes rincones de la isla.

3. Templos maravillosos

En Indonesia la religión predominante es el Islam, sin embargo, en la isla de Bali más del 90 % de los habitantes son hinduistas. Aunque hay que reconocer que practican una forma muy particular de esta religión, conocida como "hinduismo balinés". Esta religión mezcla la creencia en los dioses y doctrinas del hinduismo con creencias animistas y culto a santos budistas. Las minorías religiosas de Bali son la musulmana, la cristiana y la budista.

La religión de Bali tiene una estructura muy estricta, que se ve, por ejemplo, en las ofrendas diarias, a las que dedican una parte importante de su tiempo laboral y de su salario. Las ofrendas típicas diarias suelen ser trocitos de hojas con un poco de arroz, que se colocan en diferentes lugares de las casas, en los templos, la calle, delante de la puerta… Aunque el hinduismo de la India y el de Bali son la misma religión, en la práctica hay algunas diferencias significativas. En Bali sólo las personas mayores todavía creen en el sistema de castas, los jóvenes lo ignoran. Los hindúes de Bali no renuncian a la carne de vacuno. En la India un hindú debe ser incinerado de inmediato para que pueda entrar en el cielo, en Bali debido a los gastos que supone la incineración, a veces un pueblo entero entierra temporalmente a sus muertos y después se realiza una cremación colectiva. En la India las viudas no deben volver a casarse, en Bali sí que pueden, incluso los altos sacerdotes pueden casarse. En la India el culto en el hogar es muy importante, pero en Bali el culto en grupo es el preferido.

4. Mil maravillas para el recuerdo

Si queremos hacer un recorrido por la cara más sorprendente y genuina de Bali, no podemos empezar por otro elemento que por la famosísima danza balinesa. Se trata de todo un espectáculo de color, música, expresión y danza que nadie que visite Bali se debería perder. A principios del siglo XV, las culturas balinesa e hindú se unieron, mediante la danza, para defenderse de los espíritus malignos. En la danza balinesa destaca la destreza de los bailarines con sus brazos, piernas, cuello, dedos y por la apertura singular de sus ojos. La danza se basa en la representación de cuentos épicos hindúes, donde los hombres pueden interpretar roles femeninos o demonios, con un vestuario impresionante. Los movimientos de las bailarinas dejan absolutamente impresionados a quienes los contemplan.

Otra de las razones por las que merece la pena visitar Bali, es su exótica y excelente gastronomía, una mezcla de técnicas e influencias de todo el mundo, sobre todo de Malasia, China, el sur de la India y Europa. Los platos balineses siempre se sirven con unas presentaciones exquisitas. En general, las comidas se acompañan de algunos sabores y especias fuertes, (jengibre fresco, sambal, tamarindo, cúrcuma y chiles crudos). También son típicos el ajo, la leche de coco, la pasta de gambas y el azúcar de palma. La base de su cocina es el arroz, la pasta, el marisco, las verduras y la carne de cerdo, pato o pollo. No se deben dejar de probar las frutas autóctonas de la isla. En cuanto a las bebidas, las más típicas son los deliciosos zumos de frutas. El té y el café también son bastante buenos. A quien le guste la cerveza, debe probar la Bintang Bir y la Bali Hai Bir. El vino se vende a precio de oro debido a las astronómicas tasas que Bali paga por el alcohol de importación.

5. Las increíbles ciudades balinesas

Aunque la población de Bali está muy dispersa, hay algunas ciudades bastante grandes, como Denpasar, Singaraja o Ubud, y otras que llaman la atención por su impresionante desarrollo turístico, como Kuta o Jimbaran. Visitar Denpasar, capital y ciudad más grande de Bali es adentrarse en una ciudad de 400.000 habitantes, siempre llena de gente y con un tráfico más que caótico. La zona de Renon es la más tranquila, con calles amplias, jardines hermosos y donde están todos los edificios del gobierno. Los lugares más emblemáticos de Denpasar son: el mercado; el museo Negeri Propinsi Bali, con objetos, tanto de la prehistoria, como de la época actual; el templo Jagatnatha; o el centro Taman Werden Budaya, donde, además de exposiciones, se pueden ver danzas y tradiciones de Bali.

Singaraja está situada al norte de Bali, y su nombre significa “El rey león”. Se trata de la segunda ciudad más grande de la provincia, lo que se nota enseguida por el denso tráfico. Lo más destacable de Singaraja son sus todavía existentes edificios holandeses, ya que fue el centro administrativo de la colonia holandesa, su paseo marítimo, el puerto antiguo, un templo chino (Ling Kuan Kong) y los antiguos almacenes holandeses.

En lo que respecta a Ubud, podemos decir que visitar esta localidad supone una desconexión perfecta del ambiente de las playas y una manera estupenda de conocer un poquito más la cultura de un lugar tan especial como es la isla de Bali. Ubud fue el centro cultural de la isla de Bali y, aunque ha perdido parte de su encanto, sigue mereciendo una visita ya que es un pueblo muy hermoso, de magnífica arquitectura, donde cada casa tiene su propio templo y cada esquina es una obra de arte. Los amantes de la naturaleza encontrarán un atractivo más en el Santuario de los Monos.

Kuta es sinónimo de fiesta, de surf, de camisetas de tirantes, de cuerpos quemados, de centros comerciales con aspecto exótico, de imitaciones de calzado y ropa, de calles llenas de zapatillas de deporte, camisetas, vestidos playeros, llaveros, bolsas de viaje, gafas de sol, etc... Merece la pena acercarse, al atardecer, a alguno de los restaurantes de la playa y disfrutar de un buen pescado fresco en las mesas que ponen en la arena.